sábado, 26 de enero de 2008

EL TRIANGULO COMO SIMBOLO DE RELACIÓN CUERPO-MENTE


A la mayoría de la gente todavía le cuesta entender la relación cuerpo-mente y siempre buscan, para sus afecciones corporales, explicaciones físicas, y para sus procesos emocionales, relaciones psíquicas, sociales o circunstanciales.
Un símbolo que expresa de manera clara las diferentes interrelaciones psíco-corporales, y la idea de equilibrio-salud o desequilibrio-enfermedad es el triangulo equilátero.
El triangulo está formado por tres ángulos y tres lados, pero como figura geométrica es una unidad. Si quitas o añades lados o ángulos, el triangulo deja de ser, para convertirse en otra cosa. Es una unidad formada por tres aspectos, a igual que nosotros mismos.
Aunque los ángulos y lados pueden variar, la suma total de los grados de los ángulos será siempre de 180º , lo que significa que si un ángulo se abre o se cierra, obliga a otro ángulo o a los dos restantes a compensar la diferencia. Esta diferente relación de grados de sus ángulos, da lugar a los diferentes triángulos - rectángulos, isósceles, escálenos, irregular o equilátero, (todo esto ya sé que lo sabéis, es solo un repaso para facilitar la comprensión de lo que se expone a continuación).

De todos los tipos de triángulos, hay uno que tiene un equilibrio perfecto, y este es el “triangulo equilátero” cuyos lados y ángulos son exactamente iguales.
El triángulo equilátero representaría al ser humano en salud y equilibrio y sus tres lados-ángulos simbolizan:
1º ángulo----------> El cuerpo físico, los órganos, la estructura.
2º ángulo----------> La química (lo que comes, lo que bebes, lo que respiras, lo que fumas o lo que te metes en el cuerpo)
3º ángulo----------> La psique, los pensamientos, las emociones.
El equilibrio entre estos tres aspectos nos dota de salud y energía.

Ahora para entenderlo, pasemos a deformar el triángulo equilátero (la persona) cambiando algunos de los ángulos para descompensar este equilibrio.
Supongamos que abrimos el ángulo psíquico de la persona (triángulo) generando estrés o ansiedad. Al variar el ángulo psíquico, puede ser compensado por el ángulo químico del triángulo y generar en la persona una necesidad de comer más o algo determinado (por ejemplo dulces), al mismo tiempo esta compensación del ángulo químico, podría obligar al ángulo estructural (el cuerpo) a hacer un cambio, como podría ser engordar.
Ansiedad (ángulo psíquico)---> comer más (áng. Químico) ---->engordar (áng. Estructural). Evidentemente el triángulo ahora ya no estaría en equilibrio.

Otra posibilidad sería: Cerramos el ángulo psíquico, aparece la depresión; el ángulo químico responde con falta de apetito y el ángulo estructural se muestra adelgazando al cuerpo.

Si desde el ángulo químico en un triangulo equilátero-salud, se hace un cambio –por ejemplo comiendo comida basura--, el ángulo estructural cambiará transformando el cuerpo (grasas, colesterol, etc.) y el ángulo psíquico responderá con un entumecimiento en el pensar, bajando el nivel de energía y generando una actitud más perezosa.

Este proceso también se vive en sentido inverso. Un triángulo no equilátero (en desequilibrio) puede nivelarse con una acción positiva y así entrar la persona en salud y armonía.
Un ejemplo sería el caso de un triángulo irregular, donde la persona, en su búsqueda de mejorar su salud, comienza a hacer ejercicios diarios (por ejemplo yoga) forzando al equilibrio su ángulo estructural. Al poco comienza a sentir la necesidad de cambiar hábitos alimenticios (cada vez le gusta menos la carne) mientras que a nivel psíquico se siente mucho más tranquilo y relajado.

Teniendo en cuenta que cada uno de estos tres aspectos se influencian continuamente, las combinaciones con las que podríamos jugar son muchísimas, y desde luego, si queremos hacer un trabajo sobre nosotros mismos, siempre será más fácil y profundo el cambio si trabajamos sobre los tres ángulos a la vez.

1 comentario:

Marta R. dijo...

Me ha gustado esta analogía, ahora entiendo mejor el concepto cuerpo-mente. Gracias.