miércoles, 14 de mayo de 2008

HAY EMOCIONES QUE PUEDEN MATARTE

LA CONTRA DE LA VANGUARDIA JUEVES 8 DE MAYO 2008

Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde vivo. Educo a personas que atraviesan crisis severas.
Estoy casada y he criado cuatro hijos. ¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el último
instante. ¿Dios? No soy religiosa, soy espiritual: experimentar la trascendencia me sana.



“Hay emociones
Que pueden matarte”

Stella Maris Maruso,terapeuta que aplica la psiconeuroendocrinoinmunología

Paradigma médico

El cáncer de su padre le
enseñó cómo ayudar a
miles de pacientes desde
su Fundación Salud
(www.fundacionsalud.
org.ar), en Argentina,
avalada por científicos de
primera fila que la invitan
a la facultad de Medicina
de la Universidad de
Harvard a participar en
seminarios de curación
espiritual (sic): por aquí
aún no nos suena, pero
ella me asegura que será
el nuevo paradigma médico,
en el que el paciente
dejará de ser visto como
una máquina estropeada
que tenga que ser reparada
o desahuciada. Esta
señora entusiasta me enseña
que todo lo que como,
pienso y siento va
tejiendo mi salud, y que
puedo aprender a tejer.
Expondrá de nuevo sus
experiencias mañana por
la tarde en el colegio mayor
Sant Jordi.


¿Cuántos pacientes?
Casi 30.000 en los últimos
30 años, con enfermedades
de todo tipo, cánceres...
¿Cómo los ayuda?
No tratando de no morir, sino
de vivir hasta morir, de morir bien.
¿Qué es morir bien?
Vivir hasta el último instante con plenitud,
intensamente. Vivir más no es más tiempo,
sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.
¿Acaso no vivían antes de enfermar?
¡Muchos agradecen a su cáncer que les haya
enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad
es una oportunidad de enriquecerse.
Mejor que no llegue.
¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas.
¡Y esto hay que saberlo! Deberíamos aprender
desde niños que morir es parte de la vida,
y a fortalecernos en cada contrariedad.
No nos lo enseñan, es verdad.
Al no aprender a dominar la mente, vivimos
arrastrados por ella. Es malvivir: ¡la mente
es demasiado loca para confiarle tu vida!
Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!
¿Por qué no?
La mente va de excitación en excitación, te
impide gozar la vida. Los médicos dicen que
padecemos “síndrome de déficit de deleite”:
¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida
Yo lo procuro.
Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que
haces con lo que te pasa.
Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?
Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida,
ante lo que sea que vaya a traerte.
¿Sea lo que sea?
Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos
de neurosis noógena: falta de responsabilidad
y sentido de la propia existencia.
Pues sí que andamos mal.
Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas
noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener
todo lo que necesites, producir endógenamente
todas las drogas analgésicas, euforizantes...
¡Puedes aprender a sanarte!
¿Y prescindir de la medicina?
Hablo de la tercera revolución de la medicina:
después de la cirugía y los antibióticos,
llega la psiconeuroendocrinoinmunología.
Aver si mecabe la palabra en una línea.
Es la disciplina que integra psiquismo y biología,
tras treinta años de investigaciones de
sabios como Carl Simonson, Robert Ader,
Stanley Krippner...
¿Qué postulan?
La interconexión del sistema nervioso central,
el nervioso periférico, el endocrino y el
inmunológico. Te lo resumo: ¡las emociones
modifican tu capacidad inmunológica!
Así, ¿una emoción puede enfermarme?
La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza,
el remordimiento, la rabia... ¡Cada
una tiene su bioquímica! Y es venenosa,
es depresora del sistema inmunológico.
¿De un día para otro?
La salud no es un estado: es un proceso, y
muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes
reforzar tu salud si trabajas tus emociones!
¿Las trabaja usted con sus pacientes?
Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a
creencias establecidas, y pacientes extraordinarios,
que generan creencias sanadoras.
Creer que puedes curarte... ¿puede curarte?
Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta
mujeres con cáncer de mama, el médico
les contó que la quimioterapia las dejaría
calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia
a veinte mujeres y dejó que las otra veinte
creyesen recibirla...
Y no me diga que...
Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan
calvas como las tratadas con quimioterapia.
¿Qué modificó la bioquímica interna de
esas mujeres?

¡Sus propias creencias!
Inducidas por el médico.
Lo que demuestra el enorme poder del médico.
¡El médico puede estimular con su actitud
la capacidad autocurativa del paciente!
Un hijo mío es médico: a él y a todos los
médicos les ruego que jamás le digan a un
paciente que su condición biológica es irreversible.
Ese es el único pecado médico.
Pues hay diagnósticos que desahucian.
Son condenas: matan más que el tumor.
Acepta el diagnóstico que sea, ¡pero jamás
aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas
la esperanza de mejorar, de luchar por tu
propia salud..., activas el suicidio endógeno.
Pero sembrar falsas esperanzas...
¿Falsas?

A mi padre le pronosticó el médico
tres meses de vida por un diagnóstico de
cáncer de próstata diseminado al hígado.
Trabajamos juntos con amor, relajación,
meditación, nutrición... y al año no tenía células
cancerosas. Vivió 18 años más.
¿Qué dijo su médico?
“Milagro”, dijo. Remisión espontánea. Desde
ese día cerré mi empresa y me volqué a
ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy
vivo en la frontera del milagro: la remisión
es un efecto colateral en enfermos que han
abrazado las fuerzas de la salud, la vida.
¿Cómo han dado ese abrazo?
Sintiendo que la enfermedad enriquece su
vida y que morir no es un castigo, ampliando
el círculo de lo que les importa y poniéndose
al servicio con amor por la vida que
nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando
a sentir: a reír, a llorar... Se han permitido
asombrarse y han experimentado estados
de trascendencia...
¿Qué entiende por trascendencia?
Liberarte de tu historia pasada y del temor
por la futura. La meditación ayuda mucho.
Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives!
Por el tiempo que sea, estás vivo.

VÍCTOR-M. AMELA

1 comentario:

Anónimo dijo...

ME A GUSTADO,
GRACIAS